Le temo a los espejos. No me reconozco en ellos. Hay algo de mentira, de mentira cruel que no me permite tratarlos con indiferencia.
Y algo más ocurre, en los espejos algo se mueve fuera de nuestra mirada, algo fuerte, maligno, violento, algo que saldrá alguna vez y traerá consigo la muerte.
Aunque lo que sucede es que espejo y yo nos fingimos. Puedo estar frente a él un minuto y sonreir, él se comporta y copia fielmente mis movimientos sin ir más allá.
Pero no me fío.
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